Marco teórico

El marco teórico está enfocado desde el punto de vista de lo psicológico, ya que las relaciones de las personas son muy complejas y no pueden englobarse dentro de teorías. Las actitudes y posturas que puede adoptar las personas puede ser muy variadas, lo que hace que sean impredecibles a la hora de actuar.
Las únicas definiciones que se podrían tomar en cuenta para comenzar con la investigación son los conceptos de familia y adolescencia, como para tenerlas en cuenta, con respecto de la relación que existe entre ambos.
Por un lado, la adolescencia es un momento clave en la vida de toda persona, ya que en ella el individuo configura su personalidad y empieza a delinear su proyecto de vida. Las condiciones no favorables en esta etapa, -como la ausencia de una familia que brinde contención, educación y los medios para postergar el desempeño laboral- generan un sentimiento de doble vulnerabilidad: por las características propias de esta etapa y por la situación social en que se encuentra la persona.
Por otro lado, la familia como primer grupo en el que se relaciona el individuo al nacer, constituye un pilar importante para la educación y crianza de los jóvenes.
Teniendo en cuenta estos dos puntos de vista, debemos analizar a la adolescencia como etapa en la que se genera el conflicto y la familia como ente regularizador. Consecuentemente, para una mejor comprensión debemos analizar las variables que influyen en este problema: padres, hijos y la sociedad; tal y como está organizado este blog.

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Antecedentes

Este tema encuentra su antecedente más cercano en la Fundación Proyecto Padres ya que trata la relación de los padres e hijos, teniendo en cuenta a los padres como responsables de la educación de los hijos.
¿Qué es el proyecto padres?

"Son muchas las situaciones que hoy nos preocupan a los padres. La realidad exige un compromiso: tratar de proponer alternativas entre todos.
A través de la unidad de criterios en común, de la difusión de valores, de la transmisión de mensajes positivos, la Fundación quiere renovar la misión que tenemos todos los padres: ser los primeros responsables de la educación de nuestros hijos.
Para ello es necesario crear un lugar de encuentro.
En la Fundación Proyecto Padres, proponemos y brindamos ese espacio a través de un conjunto de herramientas y soluciones, desde un enfoque integral y abarcativo. Dando forma y lugar a una necesidad de los padres: construir su propio "Proyecto de Padres".
"

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Diseño de la investigación

En primer lugar, para comenzar con la investigación se debe enseñar su diseño para poder comprenderla y mostrar así desde donde enfocamos la investigación.

  • Tema: Rol de los padres en la educación y crianza de los hijos
  • Objeto: De acuerdo al tema propuesto, definimos y diferenciamos como educan los diferentes padres.
  • Objetivo: Demostrar los factores que influyen, hoy en día, en relación a la educación y crianza de los hijos
  • Problema: ¿Dónde están los padres a la hora de educar y criar a sus hijos? ¿Cómo se debe criar a los hijos?
  • Fuentes del problema: Elegimos el tema en relación a lo sucedido en la vida cotidiana (relacionado a la droga, el alcohol, los trastornos alimentarios, las conductas adictivas, los embarazos precoces, la violencia y otros trastornos ).

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La adolescencia, una etapa difícil de la vida

Hemos escuchado muchísimas veces hacer referencia a la adolescencia como una etapa difícil. Sin embargo, esta definición tan sencilla no resulta esclarecedora.
Decimos que la adolescencia es un periodo crítico de la vida porque es en este momento en el que aparecen una serie de cambios bruscos: comienza a cambiar cuerpo y comienza a cambiar mente; los antiguos modos de relación y ya no sirven; aparecen nuevos intereses y nuevos modos de ser y estar en el mundo. Estos cambios requieren que el joven pueda ir realizando una serie de duelos por todo aquello que en esta etapa aparece como perdido:

  • Duelo por el cuerpo infantil perdido;
  • duelo por los padres de la infancia;
  • y duelo por la identidad infantil.
Estos procesos no se desarrollan de la noche a la mañana, sino que implican un conjunto de cambios internos que deberán elaborarse paulatinamente y conjuntamente con la aparición de nuevos modos de relación, consigo mismo y con el medio que lo rodea. Es así como el joven en esta etapa entablará nuevas relaciones, predominando en importancia el grupo de amigos; también desarrollará nuevos intereses y actividades. Estas características tornan a la etapa adolescente un momento de vulnerabilidad psíquica.
Los adolescentes en contextos pobres poseen dificultades específicas, se encuentran en una situación de doble vulnerabilidad: psíquica (por el momento vital) y social (por su condición económica).
Estos jóvenes, debido a su estado de doble vulnerabilidad, serán propensos a llevar a cabo conductas de riesgo. Es así como la droga, el alcohol, los trastornos alimentarios, las conductas adictivas, los embarazos precoces, la violencia y otros trastornos, están presentes en muchos de ellos y llegan a ser los únicos medios de supervivencia de los que disponen.
Lejos de disfrutar del derecho -a un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social- (tal como lo establece la Constitución Nacional), los niños y adolescentes en situación de pobreza sufren los efectos del hambre, la disolución de las familias, el aislamiento social y, con frecuencia, la violencia y el abuso.

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Madres Malas

Para mirar y pensar.


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Preguntas sobre la crianza

Éstas son algunas preguntas sobre la crianza de los hijos que pueden surgir a la hora de ser padre.
1) ¿Por qué aparece el miedo en la tarea de criar a los hijos?
-Si bien el miedo es un aspecto normal y útil de la vida (ya que nos señala lo que es peligroso), en nuestra cultura aparece como elemento a veces único para evaluar las circunstancias. Esto hace que a la crianza eso sea negativo porque los padres, cuando sólo reaccionan desde el miedo, olvidan virtudes como la confianza, el coraje y la posibilidad de disfrutar de la vida, dejando de pensar y percibir y tan sólo reaccionando automáticamente con angustia ante la creciente autonomía de los hijos.

2) ¿Qué papel ocupa la televisión en el proceso de crecimiento del niño?
-La TV tiene una compleja y muy importante inserción en la vida de la familia. Cuando pretende suplir las funciones parentales se torna negativa. Asimismo, genera una noción de pertenencia porque los niños ven los mismos programas y luego hablan de los mismos. En ocasiones, la TV hace las veces de "colchón" e inclusive de anestésico frente a los problemas que una familia pudiera tener. En esos casos, es un peligroso refugio a través el cual se barre bajo la alfombra el mundo emocional y suele usarse como una suerte de ansiolítico.

3) ¿Cuándo el miedo puede llegar a ser algo beneficioso para la crianza y cuándo es negativo?
-El miedo es positivo cuando es el primer paso del coraje, ya que ayuda a identificar lo que es peligroso. Es negativo cuando se torna en ideología y método de pensamiento único, ya que genera paranoia y es propiciatorio de una gran angustia en los chicos que sienten que el mundo es sólo un peligro, sin ningún aspecto hospitalario y gozoso.

4) Si planteamos la situación desde otro punto de vista, ¿cuáles son los miedos que los hijos experimentan respecto de sus padres?
-Los hijos tienen miedo del miedo de sus padres. Ese es un miedo primordial. En la Segunda Guerra Mundial, los niños cuyas madres estaban serenas cuando su ciudad era bombardeada se mantenían a su vez serenos.
“Los que sus madres perdían el temple ante el peligro, sufrían de manera angustiante. Esto se debe a que para ellos los padres son fuente de vida y confianza, y no de temor como única manera de vérselas con las cosas de la vida.

5) ¿Cuáles son las consecuencias que sufre el chico cuando es criado con miedo?
-Tiene miedo a su vez, y para soslayarlo puede llegar a tener conductas peligrosas, sobre todo llegada la adolescencia.

6) ¿Existe diferencia de crianza (en cuanto a los temores) entre familias de diferentes clases sociales económicas?
-Existen diferencias de formas, pero en toda clase social existen padres que crían dominados excesivamente por el miedo y otros que a ese miedo le agregan confianza y coraje para vérselas con el día a día.

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Soluciones Facilistas

Hay que tener en cuenta también que en la última década nuestra sociedad cambió fuertemente. La tendencia a la búsqueda de soluciones "fáciles", la idealización del éxito y el dinero, y las dificultades actuales para lograrlos, hacen que el monto de frustración que experimentan los jóvenes sea enorme. Hoy más que nunca necesitan que los adultos los cuiden porque están inmersos en una sociedad que los victimiza, ofreciéndoles drogas y sida.
El límite restringe algunas cosas y posibilita otras. La confrontación generacional es un ensayo en el que el joven aprende a pelear, defender sus posiciones, y ejercitar su libertad y su independencia.
Como dice el pediatra y psicoanalista inglés D. W. Winnicot, "oponerse es contener sin represalia, sin espíritu de venganza, pero con confianza (…) que los jóvenes modifiquen la sociedad y enseñen a los adultos a ver el mundo de una manera nueva, pero que allí donde esté presente el desafío de un joven en crecimiento haya un adulto dispuesto a enfrentarlo. Lo cual no resultará necesariamente agradable".
Al mismo tiempo, los adolescentes necesitan que estimulemos su independencia y para eso debemos confiar en la educación que les dimos. Y pensar que el desprendimiento es un proceso paulatino que va siendo regulado por ambas partes.
No se trata de ser padres perfectos, sino de tener cierta coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos, poner límites cuando es necesario y decirles claramente cuánto los queremos.

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Cómo y cuándo poner límites a los hijos

"En la confrontación generacional, el joven aprende a ejercitar su libertad"
Lo afirma una psicóloga de la UBA, especialista en niños y adolescentes
"Yo quiero vivir mi vida, no te metas", "vos no entendés nada", "me puse un arito en el ombligo". El adolescente desafía, quiere ir más allá de lo permitido, prueba, presiona, tironea. Los adultos se inquietan ante el avance del joven; quieren cuidarlo, pero no saben cómo.
¿Qué ha ocurrido con ese niño obediente que era hasta hace poco?
Está descubriendo que sus padres ya no son esos seres perfectos y todopoderosos que él creía en su infancia, y ese descubrimiento lo llena de miedos y desamparo.
Cuando los jóvenes acusan y provocan están diciéndonos que los hemos traicionado en sus expectativas infantiles, e implícitamente nos dicen que necesitan saber hasta dónde llegar. Decir "no" o "basta" implica que nos hacemos cargo de lo que pueden y no pueden hacer nuestros hijos.
Los padres, concesivos y temerosos de perder el amor de sus hijos, los dejan desamparados, librados a sus propios impulsos. Que les impidamos concurrir a lugares que consideramos peligrosos o seguir conductas que no les convienen en el momento puede molestar, pero, como un abrazo fuerte, a la larga contiene y tranquiliza.
Cuando los padres se ubican como "amigos" del hijo y se pierde la palabra con la cual acordar o disentir, lo dejan huérfano. No hay diferencia generacional y esto no permite el desprendimiento que el joven debe hacer para convertirse en adulto.
¿Cómo hago para diferenciarme de padres que se ubican en el lugar de pares?
Muchas veces se asocia la palabra "límite" con autoritarismo o falta de libertad, y, después de generaciones de sometimiento en la educación, en los últimos años los padres temen ser autoritarios. Además, para ejercer un lugar de autoridad es necesario haberlo ejercido desde que los hijos son pequeños. Pero ahora ya no alcanza con decir solamente: "Yo mando porque soy tu padre", como cuando eran niños. Los jóvenes juzgan a sus mayores, cuestionan qué hicieron en su vida, buscan coherencias y desajustes.

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Tipos de Padres

Si admitimos que hay una fuerte influencia de los padres en los hijos, es lógico suponer que, en función de sus prácticas educativas, se manifiesten diferencias individuales entre los niños, en sus características de personalidad y socialización.
El comportamiento educativo predominante de la mayor parte de los padres se asemeja a alguno de los tres estilos educativos principales que señalan los psicólogos.
Si bien es cierto que rara vez, los padres encajarán del todo en uno de estos patrones:

Padres autoritarios

Son aquellos que exigen obediencia a su autoridad y son partidarios del uso del castigo y la disciplina para controlar los comportamientos que no se consideran correctos. Son padres del "porque lo digo yo", que no facilitan el diálogo en la familia, poco comunicativos y poco afectuosos.
Sus hijos serán obedientes, pero:
• Suelen ser más tímidos y poco tenaces a la hora de perseguir metas.
• Actúan influidos por el premio o el castigo que va a recibir su comportamiento. Por ejemplo, no saludan a un adulto porque lo deseen o quieran manifestarle su afecto, sino porque si no lo hacen, serán castigados o recriminados.
• Tienen una baja autoestima debido a que se ven así mismos como responsables de sus éxitos o fracasos.
• La falta de diálogo en sus hogares hace que los hijos tiendan con frecuencia a ser poco alegres, infelices, irritables y vulnerables a las tensiones.

Padres permisivos

Son padres con una actitud general positiva hacia el comportamiento del niño; aceptan sus conductas, deseos e impulsos, y usan poco el castigo. Acostumbran a consultar al niño sobre las decisiones que afectan a la familia. Sin embargo, no le exigen responsabilidades ni orden. Permiten que el niño se autoorganice al máximo, no existiendo a menudo normas que estructuren la vida cotidiana (por ejemplo: tiempo de ver la televisión u hora de acostarse). Utilizan el razonamiento, pero rechazan el poder y el control sobre el niño.
Sus hijos, debido fundamentalmente al bajo nivel de exigencias y control al que se enfrentan, tienden a:
• Tener problemas para controlar sus impulsos.
• Tener dificultades a la hora de asumir responsabilidades.
• Ser inmaduros y con baja autoestima.
• Sin embargo, son más alegres y vitales que los niños de padres autoritarios.

Padres democráticos

Son padres afectuosos, que refuerzan con frecuencia el comportamiento del niño e intentan evitar el castigo; son también más sensibles a las peticiones de los niños. Sin embargo, no son padres indulgentes con sus hijos, más bien al contrario, les controlan y dirigen, pero son conscientes de sus sentimientos, puntos de vista y capacidades evolutivas. A menudo, además, les explican las razones que han originado un control o castigo. No ceden ante los lloros; gimoteos o impertinencias, pero es posible que cambien de postura tras escuchar los argumentos que el niño les ofrece. Además, plantean a los niños exigencias de madurez e independencia.
Los hijos de estos padres son los que muestran características más deseables en nuestra cultura y se caracterizan por:
• Tener niveles de autocontrol y autoestima.
• Ser capaces de afrontar situaciones nuevas con confianza e iniciativa.
• Ser persistentes en lo que inician
• Ser niños que se relacionan fácilmente con otros, independientes y cariñosos.
• Poseer criterios personales acerca de cuestiones morales (sus opiniones han sido elaboradas por ellos).

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